viernes, 25 de noviembre de 2011

Acorralados: El público echa a Escassi y Raquel Bollo se queda destrozada



Es habitual que los concursantes de realities pierdan el contacto con la realidad y se queden patidifusos con los veredictos del público. Y con la boca abierta se han quedado los Acorralados al saber que la audiencia quería fuera de la Casona a Álvaro Muñoz Escassi, perdiendo ante Liberto, otro de los nominados que no parecía precisamente favorito.
Las dotes de mando del jinete han acabado resultando algo autoritarias, y los espectadores le han castigado enviándole a su casa para que se mande a sí mismo. Ni el hecho de que la mayoría de los concursantes son más vagos que el caballo del malo le han salvado de la expulsión.
La noticia bomba ha pillado a todos desprevenidos. Raquel Bollo ha estallado en lágrimas (era la última ayudante del capataz) y ha hecho muy buenas migas con Escassi. Úrsula también parecía algo triste, pero como su expulsión supone su salvación (al público le gustan los muebles sobre todo si ganan concursos de Misses) ha tenido un punto agridulce.
Las lágrimas de Raquel han vuelto a abrir el debate sobre si sus sentimientos son sólo de amistad o si podría haber surgido algo más entre ellos, a lo Rosa Benito (algo más joven) con Montalvo en Supervivientes. El jinete la ha elegido encima como candidata a ser capataz mostrando que el cariño es mutuo.
Como Raquel, yo tampoco lo entiendo: vale que el público desee mantener a Liberto por el punto friki y las broncas con la madre de Aída y el resto de los concursantes, pero ¿qué hace que la gente mantenga a Úrsula en la casa? Que es transparente, que no hace ningún papel. Y eso sí que es triste. Y aburridísimo…

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