lunes, 7 de noviembre de 2011

La boda de Eva Amurri, entre el glamour de Hollywood y la calidez del Sur de Estados Unidos



La boda de Eva Amurri y su chico, el futbolista Kyle Martino, se celebró en Charleston, Carolina del Norte, y fue una boda tranquila que unió todo el glamour que se vive en el Oeste, en Hollywood, y la calidez y el ambiente hogareño del que el Sur hace gala. Y tienen pensado llevar esa tranquilidad hasta su luna de miel, en la que van a tumbarse en la playa y disfrutar de su tiempo juntos.
La actriz y el futbolista se dieron el sí quiero el sábado, y en la ceremonia estuvieron Tim Robbins y Susan Sarandon, su madre y quien fue pareja de ella durante 21 años seguidos. Estos ya hace varios años que no están juntos, pero Robbins considera a Eva como una hija, y no pudo faltar a la especial cita.
La chica llevó un vestido de Lela Rose, que casualmente, se parecía mucho al que llevaba su madre, pero en un impecable color blanco, como ha de ser un buen vestido de novia. Y llegó la hora de la celebración y la novia bajó por el pasillo acompañada de los dos, Tim y Susan, arropándola en ese momento tan especial.
La pareja se dijo los votos, esa cosa que se hace en las bodas americanas y en las de aquí no, y no fueron los únicos que tuvieron algo que decir, porque, otra vez, fueron su madre y su ex los que hicieron un breve discurso diciendo lo mucho que la querían y lo majo que era el chicarrón que va a compartir su vida con ella.
Y como era una celebración, los invitados tuvieron ocasión de degustar los frutos del lugar. Que como está al ladito del mar, no es difícil sospechar que fue una buena cantidad de pescado y marisco del bueno, regado todo con buenos caldos y un champán francés que gustó mucho a los invitados.
No se pueden quejar de la comida, desde luego, porque además de la comida de la boda, tuvieron ocasión de cenar ostras asadas con otras sorpresitas. Y en la comida, disfrutaron de seis postres, porque los novios no se decidían por ninguno y al final, optaron por todos los que les propusieron. Pero eso sí, no hubo tarta nupcial, porque eso sí que no les gusta a ninguno de los dos.
Si que hubo música, de parte de Tim, quien compuso y cantó una canción para ellos. Después, una banda de soul y un DJ pusieron el ritmo a la noche, para que no fuera pronto a dormir ninguno de los invitados y se lo pasaran muy bien. Y así, pasó el día de la boda, y ahora toca tumbarse al sol, tomar mucha piña colada y disfrutar de la luna de miel en un sitio tranquilo. ¡Qué lo disfruten los novios!

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada