viernes, 2 de diciembre de 2011

Acero Puro: Robots boxeadores y relaciones familiares


Hace muchos, muchos años, los que éramos peques, vimos como se popularizaban las series de dibujos japonesas que tenían como protagonistas a robots luchadores gigantes. Ahora, han pasado a la gran pantalla, y aunque no son tan explosivos como aquellos, también disfrutan peleando entre ellos.

Por lo menos, es lo que vemos en Acero Puro, la película protagonizada por Hugh Jackman. Realmente, se trata de una adaptación de un relato de ciencia ficción de Richard Matheson, autor también de Soy Leyenda, que tuvo peli con Will Smith.

Sí, casi se podría decir que estamos ante una película de boxeo, en la que un viejo y abatido púgil se levanta de la lona en los últimos años para volver al cuadrilátero y enfrentarse al campeón del mundo correspondiente y ganar. Pero esto no es Rocky, y aunque sí, tiene algo de esto, los que se atizan para el deleite del público son robots, construídos para tal fin.


La película de Shawn Levy no engaña a nadie. Ni lo pretende. Da lo que se busca en este tipo de películas y no pretende ir más allá. Lo adorna, sí, con bastantes escenas familiares para dulcificar el hecho de que se trata de una película de peleas, y la convierteen un producto para disfrute de toda la familia. Y eso no es malo.



Creo que puedes recrear la película paso a paso, sin ni siquiera haber visto nada sobre ella.El chico (Jackman) tiene un pasado de púgil detrás de él y ahora continúa haciendo de “entrenador” de robots en peleas callejeras, sin posibilidad de volver a la primera línea, donde está el dinero de verdad y donde se realizan los combates más serios.
Entonces entra en su vida el hijo que tenía con su novia, que falleció dejándole con él. El chaval, un papel ejecutado con buena mano por el joven Dakota Goyo, le convence para que vuelva a intentar estar en esa liga principal. Y claro, con sus ánimos y la ayuda de la chica (Evangeline Lily), se alza de nuevo en las peleas como un campeón.



Y ya está. Mucho azúcar en las escenas tiernas de la recién formada triada, y unas cuantas peleas con robots, que por otro lado, están bastante bien conseguidas. Poco más hay que decir. Cargarse de palomitas, coger la bebida para que no nos atragantemos con el maiz y a disfrutar de lo que veamos.
A unos les gustarán más las escenas tranquilitas, la mayoría aplaudirán las escenas de lucha y todos saldrán del cine con la sensación de haber recibido por lo que han pagado. Oye, que no es poco.




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