domingo, 5 de febrero de 2012

Gran Hermano 12+1: Azucena expulsada



Yo quería que la echaran, quería a Azucena fuera de Gran Hermano 12+1 no me preguntéis el motivo, porque la verdad es que muy bien no lo sé, pero así era. Estaban ella y Ariadna esperando la expulsión (esperando mucho, menudo sufrimiento, y qué galas más pesadas). Noemí es la que se salva por tener menos votos y se quita este mal rato. Entonces, por fin Mercedes dijo la frasecita y supimos que a la calle se iba Azucena.
Ariadna es la segunda vez que se libra de que la expulsen, así que seguro que sus compañeros caen en la cuenta de que podría ser que guste un poco fuera y se empiezan a acercar a la muchacha. Las dos se despiden abrazándose como si alguna se fuera a la guerra, como si fuera el fin del mundo conocido. Lloran, se les caen los mocos y esas cosas tan emotivas que pasan en estas ocasiones.
Y llega la entrevista a Azucena, las horas de la madrugada a la que empieza esto no es ni medio normal ¿alguien la estaba viendo en directo? Ha salido por el 71,2% de los votos, no está mal, porque ha estado toda la semanita diciendo que quería irse. Eso sí, en la entrevista asegura que le gustaría haber llegado más lejos.
Vemos vídeos de cómo ha sido su paso por la casa, y de cómo ha salido adelante con el tema de las manos, y Mercedes Milá aprovecha para decirle que no le gusta nada que vaya de víctima. Así es ella, así es la Milá. No se le va a perdonar nunca que no haya participado en la prueba del hielo, porque todos dicen que podría haber participado sin usar las manos (esto lo dicen hasta algunos colaboradores de Ana Rosa, que lo he visto yo).

En medio de todo esto entra Aristidin a la casa, luego conectan para que Azucena se despida, y ella le dice a Sindia que le deja su cama, la otra se pone a llorar porque la había nominado. Las frases de despedida son las que tiene que ser, que “te quiero mucho” a casi todos, que “no llores” también, “lo de dentro se queda dentro” (ya podrían pensarlo antes) y que “tenemos unos bailes pendientes” y todos le dicen que siga siendo tan fuerte.

Y así termina el breve y no intenso paso de Azucena por la casa, seguro que en dos minutos no se acuerdan de ella y que Sindia no sabe por qué estaba llorando.

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